Cientos de chupa-chups rosas penden del techo junto a una escalera poco estable. La golosina como símbolo de deseo desde una impronta infantil pero a la vez perversa y generadora de una imagen adulta sexual es colocada en las alturas, forzando a una mirada hacia arriba, supeditando al espectador en un plano bajo y automatizando una imagen mental de una boca comiendo, lamiendo… desde el sometimiento y la sobreabundancia. A la espera de una interacción activa, se invita a los asistentes a asumir un cierto riesgo. Para sujetarse utilizara las manos, así que probablemente le quede la boca para alcanzar un chupa-chup o…varios.

Instalación site-specific para Postitución. Exposición en La Maison de la Lanterne Rouge. Madrid.

Anuncios